Sueño diurno: dormir de día

¿Algo especial para nuestra salud?

Sueño diurno en enfermedades graves

En enfermedades graves (así es como suelen llamarlas), hay que guardar cama. Así lo decía en su día el dicho popular. Hoy, sin embargo, ya no hay tiempo para eso. Ese es el relato.

Muchas personas se preocupan cuando alguien enfermo en su entorno duerme mucho. Temen que dormir tanto pueda anunciar el final de su vida. Pero, por lo general, no es así.

Ahora bien, esas enfermedades probablemente son como son por una buena razón. Porque el cuerpo, en determinadas fases de la autocuración, necesita de verdad descanso del estrés, la tensión, las infinitas tareas y una vida en el “carril rápido”.

Más de uno dice incluso antes de enfermar que no tiene tiempo para estar enfermo. Pero aun así, de vez en cuando es necesario que el cuerpo lo baje todo: sin comida, sin tareas, simplemente quiere descanso. Si aparece fiebre, quizá sea una señal de que el cuerpo está abordando problemas muy profundos. En ese estado necesita tranquilidad y puede usar la energía que, de otro modo, se requiere para afrontar el día a día.

La fiebre también acelera procesos en el cuerpo que solo son posibles con una temperatura elevada. Como todo esto puede ir acompañado de dolor, las enfermedades no gustan. Aun así, a veces son necesarias. Y quien las ha superado suele seguir adelante en su vida con fuerzas completamente nuevas y con otra conciencia. La enfermedad también es un proceso de desarrollo.

En este sentido, el sueño diurno, es decir, dormir durante el día, tiene una importancia especial. Porque aquí el cuerpo suele trabajar en un estado de conciencia distinto al del sueño nocturno.

El sueño diurno es aquí un componente muy importante. Pero a menudo ya antes se puede observar una tendencia a necesitar más descanso, y conviene hacerle caso. No en vano el cuerpo hace lo que hace. Y aunque lo apoyemos con CDH (CDL / CDS, DMSO, baños de inmersión, bebidas alcalinas y mucho líquido, es únicamente él quien hace el trabajo.

Lo importante es, también aquí una vez más, que reconozcamos lo que nuestra alma quiere comunicarnos a través del cuerpo.

Hay una frase que dice:

«Díselo tú», dijo el alma al cuerpo. «A mí no me hace caso».

Así que las señales suelen ser visibles desde hace mucho tiempo, si uno está atento y quizá también entra en un diálogo interior entre cuerpo, mente y alma. Tiempo para la reflexión. Suele ser la época oscura del año en la que se produce una curación así.

Así que, si durante el día te notas decaído o cansado, sigue tu sensación y échate un sueño diurno.

Algunos también se echan la siesta, que entonces aún era conocida; a los niños les suele gustar poco, pero en los adultos puede tener sus ventajas, sobre todo cuando estás enfermo.

El mejor descanso y la mejor regeneración se producen en el sueño profundo, al que también se puede llegar durante el día, si uno lo permite. Y precisamente aquí más de uno tiene un problema. Pero algunas enfermedades llaman la atención, por sí solas, sobre el aumento de la necesidad de ese importante sueño sanador. Así que: no tengas miedo de dormir de día. A veces ocurren “milagros” cuando simplemente seguimos nuestras necesidades por una vez….

Un abrazo

Sebastian